Las técnicas de auto-relajación son muy beneficiosas y, si se realizan de forma correcta, pueden reducir la ansiedad con la misma eficacia que costosos tratamientos corporales y masajes. 

  •  Respiración abdominal: Muchos expertos afirman que “respirar con el estómago” es uno de los mejores métodos para reducir el estrés. Se recomienda imaginar un triángulo que vaya desde el ombligo a las caderas, con un globo dentro; cada vez que respiramos debemos imaginar que se infla el globo. Si se logra hacer este tipo de respiración cinco minutos al día, se envia más oxígeno a la sangre, reduciendo los efectos del modo de combate o alerta que el estrés provoca en el cuerpo.
  • Meditación: Sentarse en una silla cómoda, con la espalda recta, los pies apoyados en el suelo y los ojos cerrados, y respirar profundamente cinco veces; a continuación, ir centrándose en cada parte del cuerpo, una a una. Al abrir los ojos 15 minutos después, nos sentiremos como si hubiéramos dormido una siesta.
  • Pensamiento positivo: Se pueden poner en práctica algunas técnicas simples para hacer frente a los modos negativos de pensamiento. Podemos tomar nota cada vez que decimos “debería”, “tengo que” y “debo” y cambiarlas ya sea mentalmente o por escrito.
  • Visualización: Imaginarse relajado en una playa o sentado al lado de un río en el campo es uno de los métodos más eficaces de alcanzar un estado mental más tranquilo. Muchas veces nuestra mente utiliza imágenes negativas que nos perjudican por lo que es importante aprender a utilizar las imágenes de forma positiva.

Recuerda que el estrés puede llegar a enfermarte o deprimirte y recuerda que la vida es una sola y debemos disfrutarla.

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