“Árbol, buen árbol, que tras la borrasca  te erguiste en desnudez y desaliento, sobre una gran alfombra de hojarasca  que removía indiferente el viento…Hoy he visto en tus ramas la primera hoja verde, mojada de rocío, como un regalo de la primavera, buen árbol del estío”.

(Poema “La Gracia de tu rama verdecida”) Antonio Machado.

Hoy celebramos el Día del Árbol. Sin embargo, en otros países esta fecha varía, dependiendo del clima y la temporada de siembra en la que se encuentre. Lo importante es que cada nación tiene un día especial designado en su calendario para los hijos de la madre naturaleza.  De hecho, en muchos lugares esta fecha se utiliza para plantar árboles.

Si consideramos los beneficios que nos aportan, todos los días deberíamos celebrar los árboles. Y es que ellos mantienen sensación de frescura y humedad donde se encuentran, proporcionan sombra y humedecen el ambiente, reducen el ruido, producen alimentos y sirven como hogar para diferentes animales. Los árboles contribuyen al equilibrio ecológico y sirven de soporte a los ríos y demás fuentes acuíferas. Sus raíces controlan la tierra para que ésta no se desmorone con la lluvia, dejando solamente las piedras. Purifican el aire que respiramos, ya que sus hojas absorben los gases dañinos que emanan de diversas fuentes.

De ellos se extrae madera para la fabricación de casas,  muebles y otros objetos; sus flores, tallos, raíces, hojas y  frutos sirven para diferentes productos medicinales y gracias a los arboles, se descargan las nubes en forma de lluvias para refrescar la tierra.

Por éstas y otras razones hoy, y siempre,  te invito a cuidar los árboles porque, después de todo, cuidarlos a ellos, es cuidarnos a nosotros mismos.

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